La falacia de la riqueza petrolera de Costa Rica

A propósito del inicio de recolecta de firmas para realizar un Referéndum a fin de que sociedad costarricense tome la decisión de que, nuevamente, se inicien labores de exploración y eventual explotación petrolera en país, así como por el hecho de que, se tramita en la Asamblea Legislativa un proyecto de ley, para, más bien, renunciar para siempre a esa actividad en nuestro país, como parte de los compromisos adquiridos en los Acuerdos de París del 2015 y en la Política de Descarbonización que ha desarrollado la actual administración del gobierno del bicentenario, se hace muy importante aclarar a los costarricense interesados algunos aspectos relevantes.

Potencial petrolero de Costa Rica: el autor de este artículo laboró para RECOPE como geólogo de exploración petrolera durante cerca de 15 años. Realicé exploración petrolera en Costa Rica y en el sur de Nicaragua, en coordinación con el gobierno de Nicaragua y la empresa petrolera noruega (Statoil). Contribuí con otros colegas petroleros a organizar la información de los bloques petroleros de Costa Rica, así como la compilación de información de casi 100 años exploración petrolera en Costa Rica. La información, para el año 1990 era que las cuencas sedimentarias de Costa Rica tenían algún tipo de potencial petrolero, por sus características geológicas. Incluso, como parte del modelado básico se hicieron estimaciones de que, bajo determinadas condiciones, aún no probadas, sino especulativas, en ese momento, se podrían encontrar determinados volúmenes de hidrocarburos en nuestras cuencas sedimentarias. Aclaro que se trata de una estimación de potencialidad, no se de seguridad de existencia de yacimientos, y menos de reservas probadas.

Este punto es particularmente importante de señalar, en la medida de que el señor Ingeniero Carlos Roldán, quien es responsable de la recolecta de firmas, en sus entrevistas, señala que esos estudios de Potencial Petrolero de Costa Rica concluyen, según él, que bajo el país hay una riqueza de yacimientos de petróleo con valor actual de 270 mil millones dólares y que con eso se podría pagar 10 veces la deuda del país. Cabe aclarar que es absolutamente falso y engañoso.

Costa Rica tiene un limitado potencial petrolero y no es cierto que se tengan yacimientos petroleros identificados y mucho menos reservas probadas con ese enorme valor económico. Viéndolo así, nos damos cuenta de que la base para argumentar la realización de un Referéndum no existe, es falsa y totalmente especulativa y, además, va a resultar onerosa para todos los costarricenses.

Costos de la exploración petrolera: la exploración petrolera es cara. Sobretodo en un país geológicamente complejo como lo es Costa Rica. Y esta es la “trampa” que tiene la Ley que se quiere aprobar por medio del Referéndum, pues la misma plantea que sea RECOPE la que haga la inversión en la exploración petrolera. Nos preguntamos: ¿Quiénes pagarán esos costos y por qué medio? ¿Sería con un aumento del precio de los combustibles? Y si no se encuentra petróleo ni gas natural,¿quién asumirá la responsabilidad por esa inversión que se habría realizado? Nuevamente, todos nosotros.

La otra alternativa, que es levantar la moratoria y permitir que sean las transnacionales petroleras las que realicen la exploración, tampoco es muy rentable, dado que en caso de que esas empresas hagan la inversión de la exploración y encuentren un yacimiento, se dejarían el 85 % del recurso. Esto sin contar, el costo ambiental que tendría para el país, el hecho de que se de una explotación petrolera. En este caso, cabe señalar que es mejor ver el reciente ejemplo del Ecuador y los daños ambientales que se han producido por la explotación petrolera en ese país que compararse con Noruega.

Como se puede ver, por cualquiera de los dos lados que se quiere mirar, el riesgo de aventurarse a realizar una exploración petrolera puede ser muy costoso y al final, puede que no de ningún resultado. En Costa Rica se hizo casi 100 años de exploración petrolera sin que se encontraran resultados positivos. No tenemos ninguna seguridad de que se van a encontrar yacimientos comerciales de petróleo. Todo es una absoluta especulación.

Dirección contraria: Costa Rica es reconocida a nivel internacional como un país líder en la protección del ambiente. La política de descarbonización que se está aplicando es tomada como ejemplo mundial de como se toma con seriedad la aplicación de los Acuerdos de París 2015. La economía debe descarbonizarse y alejarse de la dependencia de los hidrocarburos, para utilizar energías limpias. Desde esta perspectiva los costos directos e indirectos que tendría para el país, que Costa Rica cambie su política ambiental e intente desarrollar actividades extractivistas, como la minería metálica y la exploración y eventual explotación petrolera, pueden ser muy contraproducentes.

Costa Rica se ha desarrollado sin una actividad extractivista que es muy dañina al ambiente, sobretodo en un país tropical y ambientalmente frágil. Además, en el contexto de tres alertas mundiales establecidas por las Naciones Unidas durante el último año: Desastres por Cambio Climático, Extensión de Especies y Peligro de no producir alimentos como productos del deterioro de la Ecosfera terrestre; plantear la realización de actividades como la minería metálica y la exploración petrolera, resulta absolutamente contradictorio y hasta irresponsable.

Alternativas energéticas: el quemado de los hidrocarburos y del carbón son los principales responsables de la aceleración artificial (antropogénica) del Cambio Climático y la Variabilidad Climática. Es hasta inconsciente que un país como Costa Rica, plantee volver al pasado para intentar usar hidrocarburos a pesar la grave situación ambiental que está pasando nuestro planeta. Costa Rica debe servir de ejemplo y ser líder en el proceso de cambio que urge realizar. Para eso debe buscar nuevas alternativas energéticas.

Una de esas energías alternativas es la Geotermia de baja y media entalpía (fuera de los parques nacionales). Nuestro país tiene un gran potencial, aproximadamente el 40 % de su territorio tiene potencial geotérmico de baja y media entalpia. Es una energía limpia, sustentable y firme. Es la energía del futuro para nuestro país, junto con otras alternativas como el hidrógeno y los biocombustibles.

Nuestro país tiene la responsabilidad moral y ambiental de ser líder en el planeta para avanzar hacia el futuro, haciendo lo cambios para evitar que nuestro sistema colapse. Es posible hacerlo, pero se ocupa hacerlo pronto. Por eso, el planteamiento de estas ideas retrógradas sobre la minería metálica o los hidrocarburos, nos hacen perder tiempo valioso, que no tenemos. Es hora de avanzar de forma sustentable hacia el futuro y no volver al pasado

Apocalipsis 2050: o hacemos algo, o nos extinguimos

No es el título de una película de ciencia ficción: es una realidad. El último informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) del mes de marzo del 2019 (“Perspectivas del Medio Ambiente Mundial) así lo señala. El asunto es muy serio y requiere de “ponernos serios” para atenderlo, con la mayor prioridad. Ya casi no queda tiempo para hacer algo. Y no se trata de nosotros, las generaciones actuales, sino del futuro de nuestros niños y jóvenes e, incluso, de los que aún no nacen. Tenemos que hacer un cambio efectivo y real. No podemos perder más el tiempo.

Ecosfera en peligro: como hemos dicho antes (ver www.allan-astorga.com), la Ecosfera es una zona muy delgada (200 metros máximo) que cubre la corteza terrestre y que interactúa con la atmósfera, tanto continental como oceánica que es donde se ha desarrollado y evolucionado la vida en el planeta, durante los últimos 4 mil millones de años. Por otras características geográficas y climáticas se divide en Biomas. La Ecosfera terrestre es la responsable de mantenernos con alimentos y con oxígeno, además de atrapar el carbono y salvaguardar la biodiversidad. Sin una Ecosfera sana, tanto continental, como marina, la humanidad la pasaría muy mal. Es como si en una nave espacial, el invernadero que produce alimento y aire, de pronto ya no pudiera hacerlo. Las esperanzas de vida de los tripulantes de la nave serían muy reducidas. Así de serio es el asunto.

Extinciones previas: el registro geológico nos muestra que hasta ahora han ocurrido cinco grandes extinciones masivas en la Ecosfera terrestre. Han sido devastadoras, unas más que otras. A pesar de eso, la vida ha sobrevivido en el planeta, empero, han sido otras formas de vida y la recuperación completa de la Ecosfera se mide en tiempo geológico, es decir, en millones de años.

Sexta gran extinción: desde que se inició la era industrial cerca del año 1800, con el crecimiento exponencial de la población humana, también ha sido exponencial el grado de extinción de especies en la naturaleza. Hemos llegado a un nivel tal, que ya la ONU ha ratificado que nos encontramos dentro de la sexta gran extinción masiva de especies. La diferencia de esta extinción, respecto a las cinco anteriores, es que no tiene causas “naturales”, sino que se debe la especie humana y su economía depredadora, que ha sobreexplotado los recursos de la Ecosfera hasta su límite crítico.

Perspectiva futura: los problemas que enfrentará la humanidad en los próximos 30 años son muy serios y graves. No solo van a ser los efectos del Cambio Climático, a ellos se suma, la pérdida de suelo fértil con la consecuente pérdida de producción de alimentos, la pérdida de biodiversidad, la contaminación severa de los océanos y consecuentemente, su incapacidad para aportar a la humanidad alimentos.

De no hacerse los cambios necesarios ya, para el año 2050 (como máximo) alcanzaremos un punto de no retorno, es decir, en donde por más esfuerzos que se haga, ya va a ser muy tarde. La humanidad entera conformaría una especie más que entraría en extinción, como parte de la extinción que ella misma ha provocado. Las proyecciones son tan graves, en tantos campos, que por donde quiera que se vea, causa preocupación: se darían grandes desplazamientos de miles de millones de personas, los territorios que hoy tienen bosques, serán desiertos, el agua faltará a miles de personas y se desarrollarán nuevas enfermedades provocadas por superbacterias que afectarán la salud de las personas. Esto, solo por mencionar algunas de las muchas proyecciones apocalípticas de nuestro fin como civilización y como especie. Si a esto le sumamos los desastres provocados por Georiesgos, el panorama no es nada halagador, todo lo contrario, es sumamente preocupante.

Para los que consideren que la tecnología sería la solución, desafortunadamente, nuestro problema es tan enorme, que no va ser posible que todo se resuelva, con solo aplicar tecnología sofisticada. Más bien esa tecnología servirá a los países más ricos para tratar de sobrevivir, y para controlar la inmigración de las zonas del mundo más afectada. Por eso, es que la solución es aplicar esa tecnología, desde ahora, pero de manera intensa y rápido. No hay tiempo de espera.

Camino a seguir: además de las acciones que se están realizando para la descarbonización de la economía y las cuales, se deben acelerar aún más; urge tomar acciones concretas para salvar la Ecosfera terrestre. La primera gran tarea tiene que ver con la realización de un efectivo Ordenamiento Ambiental del Territorio (OAT) que permita realizar una correcta planificación territorial. Urge delimitar con verdadero criterio científico, las zonas urbanas, las zonas agrícolas y las zonas de bosques para protección de la naturaleza y la biodiversidad. Necesitamos ciudades resilientes (ante los efectos del cambio climático y los Georiesgos) y ecológicas. Las zonas agrícolas requerimos reforestación estratégica y agricultura y ganadería regenerativa. Necesitamos reforestar y proteger las áreas de bosques y crear más áreas de conservación.

Los mares deben liberarse de los desechos y vertidos. Debe resguardarse de la sobreexplotación pesquera y tienen que administrarse como un recurso vital para la salvación de la humanidad.

Poder de uno: es comprensible que todos nos sintamos impotentes ante este tipo de noticias. La mayoría hace su esfuerzo individual, y trata de cuidar el ambiente: ahorrando agua, energía, reciclando, etc. Todo eso es útil. Pero también podemos incidir de otra manera: tenemos que elegir autoridades políticas (en las municipalidades, en congreso, en el Poder Ejecutivo) que realmente tomen estas tareas en serio y que asuman verdaderos compromisos de atender la tarea más prioritaria que tiene la humanidad: la salvación de su especie por medio de la salvación de la Ecosfera terrestre, nuestra casa común.

No hay tiempo que perder. Se requieren acciones rápidas y concretas.