Ley de Resiliencia contra Desastres

Para casi todos es claro que la frecuencia con que se presentan los desastres, como consecuencia de los efectos del Cambio Climático (sequías, incendios forestales, lluvias intensas, inundaciones y flujos, entre otros) o de los GeoRiesgos (terremotos, sismos, fallas geológicas, deslizamientos, hundimientos, actividad volcánica, tsunamis en costas, entre otros) se están incrementando de forma notable. Su crecimiento en número y daños a la infraestructura empieza a tener una tendencia exponencial.

Hay regiones en el mundo más vulnerables que otras. Centroamérica es un muy buen ejemplo de ello, pues además de que se encuentra en una zona con un fuerte choque de placas tectónicas que provoca frecuentes terremotos y actividad volcánica, así como otros georiesgos, también, es una de las zonas del mundo más vulnerables al Cambio Climático.

Así las cosas, el futuro cercano y de mediano plazo, se nos presenta como un enorme reto, en el sentido de aumentar la Resiliencia Humana y de Infraestructura y, además, garantizar el progreso y sustentabilidad del desarrollo socioeconómico. Es claro que ese futuro no lo podemos enfrentar con improvisación, solo reaccionando ante la emergencia de un desastre que ya está ocurriendo y esperando que “Dios nos proteja”, pues para los que son creyentes, bien se sabe que Dios ayuda de muchas formas y una de ellas es usando las herramientas para que hagamos algo.

Resiliencia: en varios de nuestros escritos previos hemos explicado su significado (ver: este link). En breve, significa nuestra capacidad para resistir el embate de un evento y de sobreponernos al mismo. Como cuando un árbol es afectado por un fuerte e intenso vendaval y que logra sobrevivir al mismo y seguir adelante recuperando, poco a poco, las ramas y las hojas perdidas.
A diferencia del árbol, los seres humanos tenemos la capacidad y la tecnología para saber, de forma bastante aproximada, donde pueden ocurrir los desastres y por eso, podemos planificar y tomar medidas para aumentar la Resiliencia.

El 90 % de los desastres producidos por efectos del Cambio Climático y los GeoRiesgos pueden ser identificados en mapas de escala detallada antes de que ocurra un desastre. La comparación de esos mapas, particularmente, las zonas calificadas como alta y muy alta amenaza, con las imágenes satelitales donde se presenta infraestructura humana de todo tipo, permite identificar las zonas de alto y muy alto riesgo. Esa información permite empezar a trabajar de forma preventiva, antes de que ocurra el desastre. Se pueden salvar muchas vidas (humanas y de animales) y se puede reponer, al menos en parte, las pérdidas económicas de los bienes materiales que se dañen o sean destruidos por un desastre.

Educación para los desastres: en Japón, donde se tiene una amplia y muy antigua experiencia en el tema de los desastres, se maneja una sabia filosofía sobre como aprender a convivir con el riesgo. Es algo muy importante que los seres humanos, particularmente aquellos que vivimos en zonas muy vulnerables, tenemos que hacer.

El conocimiento de las diferentes tipos de amenazas y sus grados de peligro, como también, saber cómo se detonan y los efectos que pueden producir, no es algo que debe obviarse y dejarse al azar. Es de gran relevancia que toda la gente, desde los niños en las escuelas, conozcan del tema y sepan las formas de protegerse y actuar antes los diferentes tipos de desastres que se pueden presentar. Eso es vital para aumentar la resiliencia y para actuar de forma correcta ante un evento de desastre.

Los medios tecnológicos actuales permiten que este objetivo se pueda alcanzar por muchos medios, incluyendo el uso de aplicaciones bien diseñadas para que informen y permitan a las personas interactuar e investigar de forma amena sobre el tema. Existe todo un vasto abanico de posibilidades.

La clave para su implementación, es obtener información detallada que realmente le sea útil al usuario y su realidad particular y local. La información general sobre zonas muy amplias en condiciones de alerta, aunque útil como dato general, no resuelve el vacío de información a tiempo real que requiere un usuario en una situación particular. La potencia y utilidad de la aplicación se encuentra allí.

La información detallada y apropiada, no solo sirve para formar a las personas sobre las amenazas naturales o antrópicas que los puedan afectar, sino, también, sobre como actuar en el caso de un evento, según elementos básicos de un plan de emergencia local y puntual. Esto es muy importante para salvar vidas por medio de una acción temprana y correcta de tomar decisiones de protección.

Disponer de un plan de evacuación, conocer los sitios seguros hacia donde desplazarse, reconocer los elementos de alerta temprana, contar con un correcto plan de emergencia, poder actuar con criterio sin depender de, a veces, tardías señales de emergencia; son elementos clave de una correcta gestión preventiva del riesgo y de atención de las emergencias. En el ámbito personal, familiar y comunitario.

Seguros: es claro que el objetivo primordial de la acción ante un desastre es salvar la vida. Empero, también la vida depende de que se tengan los medios necesarios para la subsidencia y el progreso. De allí que proteger los bienes materiales también es un elemento muy importante de la gestión preventiva del riesgo.

Esa protección se debe dar por medio de seguros y sus diferentes modalidades: seguros contra desastres basado en criterios paramétricos, reaseguros contra desastres, entre otros elementos. En medio del contexto actual y futuro, este tipo de seguros adquiere una importancia relevante.

Nuestras investigaciones sobre este tema, nos han llevado a concluir que existe la necesidad de desarrollar una importante modernización del sistema de seguros convencional sobre desastres. Se hace necesario cambiar la regla básica de que las construcciones que se encuentran en alto o muy alto riesgo no son sujetas a ser cubiertas por un seguro contra desastres. Con esta regla, se deja desprotegido, precisamente a quien más lo necesita.

También, es de enorme importancia que la sociedad completa adopte una cultura sobre los seguros contra desastres. Es claro que, conforme más usuarios existan, más amplia es la cobertura y los costos de los seguros son más razonables.

La norma se comprende en la lógica de la empresa aseguradora, empero, cuando se consideran elementos tales como el porcentaje de construcciones en alto y muy alto riesgo, el hecho de que no todos los eventos de desastre ocurren al mismo tiempo y que existe la posibilidad de establecer seguros paramétricos basados en estudios de cartografía del riesgo de alto detalle, así como reaseguros regionales, entonces la situación puede tomar, incluso, matices de un buen negocio para todas las partes.

Ley de Resiliencia contra Desastres: en vista de todo lo anterior, y a fin de establecer una base jurídica moderna y definitivamente adaptada a la situación de Crisis Climática y vulnerabilidad a los georiesgos, es urgente trabajar en dicha ley. Desde hace más de dos años, el autor hizo la propuesta a las autoridades del Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa para empezar a trabajar en un borrador ya redactado sobre la misma. No hubo respuesta positiva en ese momento, más nunca es tarde para corregir el camino.

Los eventos de desastre que ocurren cada vez con más frecuencia nos recuerdan la importancia de emitir una ley que modernice el sistema de seguros contra desastres, brinde más herramientas para la planificación y la prevención y, además, que facilite el aumento de la resiliencia humana y de la infraestructura.

Es claro y evidente que las herramientas de que disponemos en la actualidad no son suficientes y que, de seguir así, la situación va a continuar empeorando. Es de gran relevancia, que desarrollemos un sistema de protección de la población que no solo se limite a atender las necesidades más apremiantes de los damnificados durante la emergencia y que después se dejen a la “buena de Dios” para que tengan que empezar sus vidas nuevamente.

Existen las herramientas para poder hacer que las cosas puedan ser mejores. Solo se requiere de actuar y planificar en las épocas más tranquilas a fin de estar mucho mejor preparados para atender las situaciones durante las crisis de un evento de desastre.

No solo se trata de tener voluntad política, sino, más bien, de tener una clara visión de nuestra realidad inmediata y de lo que se nos viene a futuro. Se trata de una sabia decisión estratégica.