uso del suelo

El camino para salvar la Biodiversidad y detener la extinción masiva de especies

En esta tercera entrega de los artículos de SALVETERRA estaremos desarrollando el tema del estado biodiversidad en el planeta y la extinción masiva de especies en que nos encontramos sumergidos.

A pesar de ser una información que provoca preocupación, hay una luz de esperanza en la medida de que todavía es posible producir una reversión de la situación y mejorar las condiciones de restauración y recuperación de la vida en el planeta.
Estado de la biodiversidad: el informe Planeta Vivo es la publicación insignia del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), que se actualiza cada dos años. Se trata de un completo estudio de las tendencias de la biodiversidad mundial y la salud del planeta. El último es del año 2022.

El informe Planeta Vivo 2022 proporciona la evidencia científica para respaldar lo que la naturaleza ha estado demostrando repetidamente: la actividad humana insostenible está deteriorando rápidamente los sistemas naturales del planeta y que son lo que sustentan la vida en la Tierra.

Así, se revela una disminución promedio del 69 % en poblaciones de especies desde 1970 hasta ahora. La vida en el planeta Tierra está desapareciendo rápidamente, incluyendo la extinción de especies y una notable disminución de la biodiversidad.

La situación de los continentes, también se refleja en los océanos donde la población marina se ha reducido a la mitad en los últimos 40 años a causa de la sobrepesca y la contaminación. Se trata de un asunto muy grave.

Es importante aclarar que la pérdida de biodiversidad en el planeta no es lo mismo que el Cambio Climático. Son dos temas diferentes, pero que pueden estar relacionados. Se trata de dos fuentes de crisis que tienen que ser atendidas de forma separada, aunque en algunos casos, pueden tener soluciones parciales comunes.

Causas de la pérdida de biodiversidad: el 75% de la superficie terrestre libre de hielo ha sido modificada por los seres humanos. Los últimos lugares vírgenes se concentran en apenas unos pocos países: Rusia, Canadá, Brasil y Australia.
Lugares que son vulnerables a efectos del Cambio Climático como las severas sequías y los incendios forestales que les pueden provocar graves daños irreversibles.

La principal causa de la pérdida de la biodiversidad es el cambio de uso del suelo. La deforestación de los bosques para instalar zonas de ganadería o de cultivo, o para desarrollo de nuevas zonas urbanas, son las principales fuentes de deterioro. Con el crecimiento de la población humana se incrementa la presión hacia los ecosistemas y con ello, su desequilibrio, fragmentación y desaparición.

El informe señala que América Latina registra el mayor descenso regional de la abundancia de población media (94 %), mientras que, respecto a especies, las poblaciones de aguas dulce muestran un mayor descenso general a escala mundial (83 %).

Las seis principales amenazas a la biodiversidad corresponden con la agricultura, la sobreexplotación marina, tala de árboles, contaminación, especies invasoras y cambio climático.

Extinción de especies: el declive es una evidencia clara del daño que los seres humanos están causando en la naturaleza, afirmó Andrew Terry, director de conservación de la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL), que señala: “Si no cambia nada, estas poblaciones salvajes sin duda seguirán cayendo, empujando especies hacia la extinción y amenazando la integridad de ecosistemas de los que dependemos”.

Los científicos creen que la Tierra se dirige hacia un “evento de extinción masiva”, el sexto (o séptimo) en los últimos 500 millones de años. “Ahora tenemos pruebas abrumadoras de que estamos perdiendo especies a una velocidad alarmante”, le dijo a la BBC el profesor Alexandre Antonelli, director de ciencia en el jardín botánico de Londres, Kew Gardens.

La última vez que tuvimos una situación similar fue hace unos 66 millones de años, y fue causada por un asteroide que golpeó la Tierra, dijo, aunque esta vez, “los humanos son los únicos culpables”. Según las estimaciones, las tasas de extinción actuales son aproximadamente 1.000 veces más altas que antes de que aparecieran los humanos.

Desde 2001, Indonesia ha perdido millones de hectáreas de selva tropical prístina. Las pérdidas disminuyeron en 2018 alrededor de un 40% gracias a una legislación gubernamental más estricta y un período de lluvias que limitó los incendios forestales, sin embargo, las plantaciones de aceite de palma han erosionado gradualmente los hábitats restantes de las poblaciones de orangutanes en peligro de extinción.

Los organismos del suelo, muchas especies de plantas y los insectos, también están disminuyendo, lo que pone en riesgo la continuidad de muchos procesos de los que todos dependemos. La desaparición de organismos del suelo afecta los ciclos de nutrientes, lo que a su vez puede disminuir la producción vegetal y si algunos insectos se extinguen, muchas plantas perderían la capacidad de reproducirse.

El énfasis que hace el informe en estos otros conjuntos de seres vivos es uno de sus aspectos más importantes. Al depender de suelos saludables, irrigación, organismos polinizadores y control biológico de plagas, la producción mundial de alimentos puede colapsar en la medida que los ecosistemas dejen de ser resilientes a consecuencia de prácticas agropecuarias inadecuadas.

En la selva amazónica, en cada hectárea de bosque natural se presentan cerca de 450 especies de árboles y cerca de 14 mil árboles. Cuando los árboles están cerca de los ríos, una gran cantidad de peces obtienen su alimentación de lo que cae desde lo alto. Inclusive tiene relación con el suelo, donde habitan hongos, microorganismos y neófitos que morirían sin su presencia. La fauna asociada, que consume flores, frutos y hojas, también depende del árbol. En la naturaleza todo está conectado.

La opinión del autor de la fuente citada concluye: “El resultado de estos modelos es contundente y esperanzador. Es urgente asumir, a toda costa, la tarea colectiva de frenar y revertir la trayectoria descendente de estos indicadores durante los próximos diez años, de forma tal que, para finales del siglo, se encuentren en franca recuperación. Si queremos asegurar una segunda oportunidad sobre la Tierra para la especie humana, debemos iniciarla de inmediato”.

Urgencia de aplicar soluciones efectivas: como hemos mencionado antes, el deterioro sistemático de los ecosistemas y la biodiversidad se ha dado de forma acumulativa por más de dos siglos. Acumulativa y ubicua (en todo el planeta) de manera que no podemos esperar que sea por la adquisición de una política global que se logre una solución efectiva. Se requiere de la participación de todos y cada uno de los habitantes del planeta cumpliendo una resolución del consejo de seguridad de la ONU.

Como hemos señalado también, los bosques tropicales son los biomas más biodiversos y ricos en biodiversidad del planeta. De allí que el paso estratégico en la reversión de la pérdida de biodiversidad es la protección de lo que todavía queda y la restauración de nuevos bosques tropicales en todo el mundo. Estimamos que deben ser al menos 250 millones de hectáreas en América Latina, África y el sureste de Asia, principalmente.

Se trata de una tarea que requiere revertir el uso del suelo, de zonas de agricultura y pastos hacia bosques tropicales. Esto, dentro de un esquema de ordenamiento y planificación territorial que zonifique el territorio para que, a pesar de esa transformación todavía siga habiendo campos de cultivo y ganadería para alimentar a la población humana. Se trata de poner orden donde durante siglos ha permanecido el desorden. Es nuestro único camino.

En SALVETERRA® hemos desarrollado la metodología para promover ordenamiento y planificación territorial sistemático que permita recuperar la biodiversidad y luchar contra el cambio climático, mientras se establecen zonas de producción agroalimentaria regenerativa y de desarrollo urbano sustentable para garantizar el progreso humano. La tarea no es sencilla, pero es posible. Se requiere aplicar con la participación de todos los ciudadanos y gobiernos locales del mundo en el menor plazo posible.

Nuestros estudios de más de 20 años nos muestran que si es posible. Lo que ocupamos es empezar a implementar las acciones correctivas ya, sin postergaciones. Soluciones que requieren de una visión global, pero de acciones locales y sistemáticas. Un verdadero cambio de paradigma.

El deterioro de la biodiversidad, al igual que el cambio climático, no respeta fronteras. De igual forma las medidas correctivas deben ser homogéneas y estandarizadas. Por eso es tan importante que todos cobremos conciencia de la importancia de actuar con visión planetaria y superar la miope visión local.
(allan@salveterra.life)

aastorga.g@gmail.com

El valor ambiental de una finca tropical

El sistema económico imperante desde hace mucho tiempo tiene un mecanismo para establecer el valor económico de una finca, ya sea urbana o en su defecto en una zona rural. Esa valoración económica se realiza según una serie de factores técnicos y es, lo que, en definitiva, señala el precio que tiene el terreno, así como los impuestos (por ejemplo: por bienes inmuebles) que el mismo debería pagar. A pesar de que se trata de una metodología práctica, la misma no considera para nada, varios factores ambientales que son determinativos y que, debidamente aplicados, pueden dar importantes sorpresas sobre el valor económico ambiental que puede tener una finca, en particular en una región tropical.

Territorio tropical: la región tropical de nuestro planeta, bajo las condiciones climáticas que han permanecido más o menos estables (salvo las últimas décadas debido a la acción de los seres humanos) durante el Holoceno (últimos 8 mil 200 años) se localiza entre el trópico de Cáncer en el hemisferio norte y el trópico de Capricornio en el hemisferio sur. Ambos están equidistantes del ecuador a 23°27´de latitud norte y sur, respectivamente.

Dentro de esta banda que rodea a la Tierra, se desarrolla el denominado clima tropical. Debido a que es una zona donde los rayos del sol llegan de forma más perpendicular y con más energía, se desarrolla un clima cálido y húmedo. Esto tiene efectos muy especiales en los territorios continentales de la zona tropical: formación de suelos, cuerpos y corrientes de agua superficial y acuíferos de aguas subterráneas, todo lo cual favorece su principal característica: los bosques tropicales que son el ecosistema más rico y biodiverso de todo el planeta y sin lugar a duda, de todo el sistema solar.

Valor económico de las fincas: son varios los factores que entran en juego para determinar el precio de una finca. Uno de ellos es el área o superficie que tiene. Por lo general hay una relación proporcional, a mayor extensión mayor precio, más, sin embargo, también hay que considerar los otros factores.

El hecho de que el frente de la finca de a una calle pública o derecho de paso también es un factor a considerar. De igual manera, la regularidad o geometría de la finca, es decir, la forma en superficie que tiene el terreno. Esto es particularmente importante en zonas urbanas.

Se adiciona también el tipo de vía que permite el acceso a la finca. La pendiente del terreno también es importante. Pendientes muy pronunciadas desfavorecen el valor de la finca.

En zonas urbanas o periurbanas la existencia de servicios como las aceras, cordón de caño y caños son importantes. De igual forma, la disponibilidad de cañería (acueducto), electricidad, telefonía (ahora más celular que alámbrico) e iluminación, también son relevantes, no solo en zonas urbanas o periurbanas.

La diferencia de altura (desnivel de la finca frente a la calle de acceso) o nivel es otro factor que se toma en cuenta. La hidrología, es decir, la existencia de corrientes de agua o fuentes de agua como pozos o nacientes también se considera de una gran importancia dado que implica que existe disponibilidad de agua.
Finalmente, el último de los factores corresponde con la capacidad de uso de la tierra desde el punto de vista edafológico. A mayor clase menor el favorecimiento para el valor de la finca.

La sumatoria de todos estos factores es lo que, en general, sirve para establecer el precio de una finca. Esta metodología es la que prevalece y la que sirve de base para el tema impositivo o en su defecto para las transacciones de compra y venta de fincas.

Expectativa inmobiliaria: en zonas urbanas o periurbanas y, en ocasiones, también en zonas rurales hay varios factores adicionales relacionados que se pueden sumar a la ecuación. Uno de ellos tiene que ver con el tema de la expectativa de desarrollo urbano futuro (corto o mediano plazo) que se puede dar en el área. Cabe destacar que por esta causa la información de lo que plantea una propuesta de plan regulador puede ser muy bienvenida o, todo lo contrario.

La expectativa de que en el futuro se va a dar una fuerte inversión en determinada zona, ya sea por el desarrollo de una obra vial y de infraestructura pública en general, o bien un proyecto de gran inversión económica como, por ejemplo, un complejo industrial, una gran proyecto urbano o comercial, también puede aumentar mucho el valor de una finca.

Existen otros elementos que entran en juego y que pueden ser importantes, como la vista del paisaje que se puede apreciar desde el terreno. La vista del mar o de un volcán, por ejemplo, pueden contribuir a que el precio de la finca se incremente.

Otros factores que pueden ser desvalorativos son, por ejemplo, la cercanía a un complejo industrial contaminante y ruidoso, a tajos o rellenos sanitarios mal manejados.

Factores ambientales: nuestra investigación en este tema nos ha llevado colegir que muchos factores ambientales importantes no son ni siquiera considerados como parte del establecimiento de un precio a una finca.

Uno de ellos debería ser, necesariamente, la condición de amenaza a la que es susceptible el terreno de la finca. Sobretodo si esa condición es de valor alto o muy alto (rango 1 o 2). Se puede tratar de sismicidad, potencial ruptura en superficie por falla geológica activa y superficial, deslizamiento, inundaciones y paso de flujos, licuefacción, subsidencias diferenciales, peligros volcánicos en caso de actividad de un volcán cercano y en zonas costeras: ascenso relativo del nivel del mar y tsunamis.

La existencia de una limitante de este tipo no imposibilita el desarrollo urbano de una finca, pero es un tema que requiere ser conocido para que lo que se vaya a construir tome en cuenta esas condiciones como parte del diseño o del tipo de seguro a tomar.

El uso actual del suelo que tiene la finca es un tema que puede tener relevancia, en particular si dichas actividades pudieron provocar problemas de contaminación acumulativo en el suelo del terreno. También es relevante conocer la historia reciente (varias décadas) de los cambios de uso del suelo que sucedieron en la finca. Esto puede ser relevante, incluso desde el punto de vista legal (por ejemplo: por deforestación total o parcial de la finca en tiempos recientes). Los sistemas de imágenes satelitales históricos o de fotografías aéreas oficiales pueden ser una muy útil fuente de información.

Existencia de bosque y biodiversidad: este factor ambiental, por lo general, se considera como un factor negativo que le quita valor al precio de la finca. En particular, si existe legislación nacional que protege los bosques y limita el cambio de uso.
En el caso de Costa Rica el pago de los servicios ambientales por protección del bosque o, en su defecto, regeneración o reforestación puede servir de estímulo, más sin embargo los montos todavía son relativamente bajos. El monto más alto que se paga por este servicio es de aproximadamente $365/ha (al tipo de cambio de agosto del 2022) durante cinco años para la reforestación con especies nativas. Por su parte, la protección del bosque existente paga el equivalente en colones de $55/ha.

Es muy probable que para que se tenga deseos de entrar en este sistema de pago por servicios ambientales el ingreso que aporta la finca no representa la principal fuente económica del propietario, quien, a su vez, debe tener suficiente amor por la naturaleza. En especial, si es tentado por otras alternativas que le pueden dar más rentabilidad a corto plazo.

Servicios ecosistémicos del bosque tropical: en una hectárea de bosque tropical, natural y maduro, existe más biodiversidad (miles de especies) por unidad de área que, en cualquier otro bioma del planeta, incluido los biomas marinos. Nos preguntamos: ¿qué valor tiene esto para toda la humanidad, en particular si consideramos que esa misma humanidad ha hecho que nos encontremos en medio de una gran extinción masiva de especies? Pero también los bosques son fuente de productos muy importantes para la industria farmacéutica (algunos ni siquiera se han terminado de descubrir). ¿Qué valor tiene esto?

Por otro lado, los bosques tropicales son una fábrica de oxígeno para el aire de nuestro planeta y contribuyen enormemente en el ciclo hidrológico y en la existencia de fuentes de agua: ¿qué valor tiene esto también?
Y si a lo anterior sumamos que los bosques y los suelos que los sostienen sirven como una de las formas más eficientes para capturar dióxido de carbono. Cientos de toneladas por hectárea. ¿Qué valor tiene esto?
Verdadero valor económico ambiental: como podemos ver, una finca tropical, con bosque o sin bosque, pero susceptible de que en la misma se desarrolle bosque tiene un valor comercial mucho mayor que el que los métodos convencionales le establecen.

Aunque el interés por el ambiente y el cuidado y protección de la naturaleza y de sus ecosistemas se ha incrementado mucho, la verdad es que es muy reciente (cuando mucho los últimos 30 años). Esto choca con nuestras criterios, principios y metodologías económicas para valorar las cosas. Algo que requiere ser mejorado con la mayor premura.

Es necesario e indispensable que modifiquemos la forma de valorar nuestros territorios tropicales y que le demos una perspectiva global, planetaria. Costa Rica como país de avanzada en estos temas, tiene la oportunidad de convertirse en un líder en el mundo, no solo con el ejemplo, sino con el desarrollo de metodologías avanzadas que le puede brindar al resto del mundo.

Las fincas tropicales, con o sin bosque, pero con potencial para tenerlo o para ser dedicadas a actividades productivas que permitan combatir el cambio climático y otros problemas ambientales de la Ecosfera terrestre, tienen una enorme valor ambiental y también económico. Es por ello por lo que se hace indispensable trabajar, tanto a nivel nacional como internacional, en la forma de darles el verdadero valor que tienen. Sin este paso, no será posible combatir de forma sistemática contra los problemas de desequilibrio y mala salud ambiental que tiene nuestra Ecosfera terrestre.

Nuestra prioridad debe ser convencer al mundo desarrollado del enorme valor que tienen los territorios tropicales en la búsqueda de soluciones para nuestro mundo. Es indispensable que se haga inversión y se pague el verdadero costo de los bosques, suelos y la biodiversidad de los territorios tropicales.

Municipalidades y responsabilidades socioambientales

La Constitución Política señala que los gobiernos locales tienen autonomía para tomar decisiones en su territorio. El Código Municipal establece el marco con el que las municipalidades deben gestionar las acciones de administración de ese territorio. Este marco legal representa la “caja de herramientas” para la gestión municipal. Pero esas no son las únicas herramientas, pues se tiene que dar cumplimiento al marco legal nacional, incluidos los preceptos constitucionales.

Uso de suelo (o de la tierra): es uno de las principales funciones de las municipales, así como los permisos de construcción. Es muy importante, dado que define el desarrollo socioeconómico del cantón. Se sigue la lógica de que a mayor cantidad de construcciones, mayor desarrollo tendrá el gobierno local, sin valorar la situación de colapso de un cantón debido a un número elevado de construcciones (en particular en territorios pequeños). Como construcciones se incluyen: casas, desarrollos industriales o agroindustriales, obras de infraestructura y de desarrollo urbano en general.

Es comprensible que en un cantón o distrito se desee desarrollo constructivo y productivo.  No obstante, el alcance del gobierno local no se puede limitar únicamente a aumentar el número de construcciones.  La responsabilidad es más integral y tiene ver con el hecho de que las zonas donde se van a dar sean espacios geográficos seguros y aptos para albergar esas actividades.  Esto es muy importante, dado que también el gobierno local tiene responsabilidad en materia de la protección del ambiente, de los recursos naturales y, en particular, de la vida de sus habitantes. Algo que en momentos en que la humanidad, a modo global, ha alcanzado el limite crítico de la resiliencia de los ecosistemas y, todavía, continúa con un fuerte sacrificio ambiental de la Ecosfera (ver: www.allan-astorga.com), resulta imperativo de tomar en cuenta.

Zonas Especiales: las zonas que no son seguras o que tienen limitaciones importantes para su uso, están definidas como Zonas Especiales por la Ley de Planificación Urbana en su artículo 25 que dice:  “figurarán como zonas especiales, las que soporten alguna reserva en cuanto a su uso y desarrollo, como en el caso de los aeropuertos, los sitios con importancia histórica o los recursos naturales conservables y las áreas demarcadas como inundables, peligrosas o necesarias al propósito de contener el crecimiento urbano periférico”.

El territorio de un cantón o distrito debería tener, como mínimo, una identificación de esas zonas especiales. De esta manera tendría una base técnica para definir usos del suelo y, dado el caso, permisos de construcción. Dada la naturaleza de esas zonas especiales, estas se podrían definir incluso sin tener que esperar a contar con un plan regulador aprobado. El Transitorio II de la Ley de Planificación Urbana y la jurisprudencia constitucional dan el fundamento para que los gobiernos locales, que cuenten con los estudios técnicos, promulguen ordenanzas municipales que permitan mejorar la base con que se establecen los usos del suelo en sus territorios.

Ordenanzas municipales: hemos señalado (ver: www.allan-astorga.com) que al menos 50 municipios cuentan, de forma parcial o total, con una zonificación ambiental por Índice de Fragilidad Ambiental (IFA) o al menos de IFA por amenazas naturales, a una escala apropiada, que permitirían establecer ordenanzas municipales en diversos temas.

Esto es importante para aquellos cantones o distritos que no disponen de Plan Regulador sin la variable ambiental integrada. Las ordenanzas municipales tendrían vigor de ley en el territorio jurisdiccional y determinarían los alcances del uso del suelo que otorgaría la Municipalidad. Como tal, la Ordenanza Municipal debe ser debidamente aprobada por el Concejo y debería estar sujeta, de previo, a un proceso de consulta, via el procedimiento de la evaluación ambiental estratégica (EAE) local o a una audiencia pública.

Los temas de las ordenanzas municipales pueden ser diversos, según la situación de realidad de cada territorio, al incluir: amenazas naturales y gestión del riesgo, gestión de los recursos hídricos superficiales y subterráneos, protección de biotopos, contención urbana, construcción vertical y sus límites de altura, conservación de suelos y gestión del paisaje, entre otros.

Ordenanzas y planes reguladores: como es bien sabido, el tiempo que puede llevar la oficialización de un plan regulador puede ser de años, incluso, décadas.  Con el agravante de que, en ausencia de un plan regulador, lo que aplican son dos reglamentos del INVU: a) Control Nacional de Fraccionamiento y Urbanizaciones, y b) Construcciones, los cuales, aunque en un 95% son útiles desde el punto de vista técnico, en un 5  son altamente permisivos desde el punto de vista ambiental. Al ser ese 5% de la normativa urbana inapropiado y obsoleto, representa una de las principales fuentes de los problemas ambientales que tiene nuestro país, caracterizado por la desplanificación urbana y territorial.

Esos reglamentos del INVU, elaborados en los años ochenta, contradicen la legislación ambiental desarrollada en el país después del año 1995. Por eso, los gobiernos locales, que disponen de zonificación ambiental y/o de amenazas naturales debidamente realizadas, tienen la responsabilidad de actuar en procura de acelerar el desarrollo sustentable de sus territorios jurisdiccionales.

Dentro de esos 50 cantones, se encuentran los 31 cantones de la Gran Área Metropolitana (GAM), para los cuales se emitió, desde el 2012, la Directriz 35–MIVAH–PLAN, aún vigente, que señala: “en toda política, plan, programa o proyecto relacionado con materia de ordenamiento territorial y desarrollo urbano del Gran Área Metropolitana se deben tomar en consideración como insumos los productos generados por el ‘Proyecto de Planificación Urbana Regional de la Gran Área Metropolitana de Costa Rica (PRUGAM)’, que se encuentran disponibles en el siguiente sitio electrónico: http://www.mivah.go.cr/PRUGAM_Productos.shtml”.

Fuera de la GAM, hay otros cantones que tienen zonificación de amenazas naturales cuya información, a una escala apropiada, se encuentra en la CNE. Además, hay otros municipios con los IFA aprobados, por lo que sí es posible avanzar.

Lo único que se ocupa es tomar conciencia de las posibilidades que cada gobierno local tiene no solo para su desarrollo económico, si no también, sobre todo, para un desarrollo sustentable: a mediano y largo plazo, esto último es el que los volverá mucho más atractivos para la inversión.