El valor ambiental de una finca tropical

El sistema económico imperante desde hace mucho tiempo tiene un mecanismo para establecer el valor económico de una finca, ya sea urbana o en su defecto en una zona rural. Esa valoración económica se realiza según una serie de factores técnicos y es, lo que, en definitiva, señala el precio que tiene el terreno, así como los impuestos (por ejemplo: por bienes inmuebles) que el mismo debería pagar. A pesar de que se trata de una metodología práctica, la misma no considera para nada, varios factores ambientales que son determinativos y que, debidamente aplicados, pueden dar importantes sorpresas sobre el valor económico ambiental que puede tener una finca, en particular en una región tropical.

Territorio tropical: la región tropical de nuestro planeta, bajo las condiciones climáticas que han permanecido más o menos estables (salvo las últimas décadas debido a la acción de los seres humanos) durante el Holoceno (últimos 8 mil 200 años) se localiza entre el trópico de Cáncer en el hemisferio norte y el trópico de Capricornio en el hemisferio sur. Ambos están equidistantes del ecuador a 23°27´de latitud norte y sur, respectivamente.

Dentro de esta banda que rodea a la Tierra, se desarrolla el denominado clima tropical. Debido a que es una zona donde los rayos del sol llegan de forma más perpendicular y con más energía, se desarrolla un clima cálido y húmedo. Esto tiene efectos muy especiales en los territorios continentales de la zona tropical: formación de suelos, cuerpos y corrientes de agua superficial y acuíferos de aguas subterráneas, todo lo cual favorece su principal característica: los bosques tropicales que son el ecosistema más rico y biodiverso de todo el planeta y sin lugar a duda, de todo el sistema solar.

Valor económico de las fincas: son varios los factores que entran en juego para determinar el precio de una finca. Uno de ellos es el área o superficie que tiene. Por lo general hay una relación proporcional, a mayor extensión mayor precio, más, sin embargo, también hay que considerar los otros factores.

El hecho de que el frente de la finca de a una calle pública o derecho de paso también es un factor a considerar. De igual manera, la regularidad o geometría de la finca, es decir, la forma en superficie que tiene el terreno. Esto es particularmente importante en zonas urbanas.

Se adiciona también el tipo de vía que permite el acceso a la finca. La pendiente del terreno también es importante. Pendientes muy pronunciadas desfavorecen el valor de la finca.

En zonas urbanas o periurbanas la existencia de servicios como las aceras, cordón de caño y caños son importantes. De igual forma, la disponibilidad de cañería (acueducto), electricidad, telefonía (ahora más celular que alámbrico) e iluminación, también son relevantes, no solo en zonas urbanas o periurbanas.

La diferencia de altura (desnivel de la finca frente a la calle de acceso) o nivel es otro factor que se toma en cuenta. La hidrología, es decir, la existencia de corrientes de agua o fuentes de agua como pozos o nacientes también se considera de una gran importancia dado que implica que existe disponibilidad de agua.
Finalmente, el último de los factores corresponde con la capacidad de uso de la tierra desde el punto de vista edafológico. A mayor clase menor el favorecimiento para el valor de la finca.

La sumatoria de todos estos factores es lo que, en general, sirve para establecer el precio de una finca. Esta metodología es la que prevalece y la que sirve de base para el tema impositivo o en su defecto para las transacciones de compra y venta de fincas.

Expectativa inmobiliaria: en zonas urbanas o periurbanas y, en ocasiones, también en zonas rurales hay varios factores adicionales relacionados que se pueden sumar a la ecuación. Uno de ellos tiene que ver con el tema de la expectativa de desarrollo urbano futuro (corto o mediano plazo) que se puede dar en el área. Cabe destacar que por esta causa la información de lo que plantea una propuesta de plan regulador puede ser muy bienvenida o, todo lo contrario.

La expectativa de que en el futuro se va a dar una fuerte inversión en determinada zona, ya sea por el desarrollo de una obra vial y de infraestructura pública en general, o bien un proyecto de gran inversión económica como, por ejemplo, un complejo industrial, una gran proyecto urbano o comercial, también puede aumentar mucho el valor de una finca.

Existen otros elementos que entran en juego y que pueden ser importantes, como la vista del paisaje que se puede apreciar desde el terreno. La vista del mar o de un volcán, por ejemplo, pueden contribuir a que el precio de la finca se incremente.

Otros factores que pueden ser desvalorativos son, por ejemplo, la cercanía a un complejo industrial contaminante y ruidoso, a tajos o rellenos sanitarios mal manejados.

Factores ambientales: nuestra investigación en este tema nos ha llevado colegir que muchos factores ambientales importantes no son ni siquiera considerados como parte del establecimiento de un precio a una finca.

Uno de ellos debería ser, necesariamente, la condición de amenaza a la que es susceptible el terreno de la finca. Sobretodo si esa condición es de valor alto o muy alto (rango 1 o 2). Se puede tratar de sismicidad, potencial ruptura en superficie por falla geológica activa y superficial, deslizamiento, inundaciones y paso de flujos, licuefacción, subsidencias diferenciales, peligros volcánicos en caso de actividad de un volcán cercano y en zonas costeras: ascenso relativo del nivel del mar y tsunamis.

La existencia de una limitante de este tipo no imposibilita el desarrollo urbano de una finca, pero es un tema que requiere ser conocido para que lo que se vaya a construir tome en cuenta esas condiciones como parte del diseño o del tipo de seguro a tomar.

El uso actual del suelo que tiene la finca es un tema que puede tener relevancia, en particular si dichas actividades pudieron provocar problemas de contaminación acumulativo en el suelo del terreno. También es relevante conocer la historia reciente (varias décadas) de los cambios de uso del suelo que sucedieron en la finca. Esto puede ser relevante, incluso desde el punto de vista legal (por ejemplo: por deforestación total o parcial de la finca en tiempos recientes). Los sistemas de imágenes satelitales históricos o de fotografías aéreas oficiales pueden ser una muy útil fuente de información.

Existencia de bosque y biodiversidad: este factor ambiental, por lo general, se considera como un factor negativo que le quita valor al precio de la finca. En particular, si existe legislación nacional que protege los bosques y limita el cambio de uso.
En el caso de Costa Rica el pago de los servicios ambientales por protección del bosque o, en su defecto, regeneración o reforestación puede servir de estímulo, más sin embargo los montos todavía son relativamente bajos. El monto más alto que se paga por este servicio es de aproximadamente $365/ha (al tipo de cambio de agosto del 2022) durante cinco años para la reforestación con especies nativas. Por su parte, la protección del bosque existente paga el equivalente en colones de $55/ha.

Es muy probable que para que se tenga deseos de entrar en este sistema de pago por servicios ambientales el ingreso que aporta la finca no representa la principal fuente económica del propietario, quien, a su vez, debe tener suficiente amor por la naturaleza. En especial, si es tentado por otras alternativas que le pueden dar más rentabilidad a corto plazo.

Servicios ecosistémicos del bosque tropical: en una hectárea de bosque tropical, natural y maduro, existe más biodiversidad (miles de especies) por unidad de área que, en cualquier otro bioma del planeta, incluido los biomas marinos. Nos preguntamos: ¿qué valor tiene esto para toda la humanidad, en particular si consideramos que esa misma humanidad ha hecho que nos encontremos en medio de una gran extinción masiva de especies? Pero también los bosques son fuente de productos muy importantes para la industria farmacéutica (algunos ni siquiera se han terminado de descubrir). ¿Qué valor tiene esto?

Por otro lado, los bosques tropicales son una fábrica de oxígeno para el aire de nuestro planeta y contribuyen enormemente en el ciclo hidrológico y en la existencia de fuentes de agua: ¿qué valor tiene esto también?
Y si a lo anterior sumamos que los bosques y los suelos que los sostienen sirven como una de las formas más eficientes para capturar dióxido de carbono. Cientos de toneladas por hectárea. ¿Qué valor tiene esto?
Verdadero valor económico ambiental: como podemos ver, una finca tropical, con bosque o sin bosque, pero susceptible de que en la misma se desarrolle bosque tiene un valor comercial mucho mayor que el que los métodos convencionales le establecen.

Aunque el interés por el ambiente y el cuidado y protección de la naturaleza y de sus ecosistemas se ha incrementado mucho, la verdad es que es muy reciente (cuando mucho los últimos 30 años). Esto choca con nuestras criterios, principios y metodologías económicas para valorar las cosas. Algo que requiere ser mejorado con la mayor premura.

Es necesario e indispensable que modifiquemos la forma de valorar nuestros territorios tropicales y que le demos una perspectiva global, planetaria. Costa Rica como país de avanzada en estos temas, tiene la oportunidad de convertirse en un líder en el mundo, no solo con el ejemplo, sino con el desarrollo de metodologías avanzadas que le puede brindar al resto del mundo.

Las fincas tropicales, con o sin bosque, pero con potencial para tenerlo o para ser dedicadas a actividades productivas que permitan combatir el cambio climático y otros problemas ambientales de la Ecosfera terrestre, tienen una enorme valor ambiental y también económico. Es por ello por lo que se hace indispensable trabajar, tanto a nivel nacional como internacional, en la forma de darles el verdadero valor que tienen. Sin este paso, no será posible combatir de forma sistemática contra los problemas de desequilibrio y mala salud ambiental que tiene nuestra Ecosfera terrestre.

Nuestra prioridad debe ser convencer al mundo desarrollado del enorme valor que tienen los territorios tropicales en la búsqueda de soluciones para nuestro mundo. Es indispensable que se haga inversión y se pague el verdadero costo de los bosques, suelos y la biodiversidad de los territorios tropicales.

Guerra vs Clima

La situación de guerra en el Este de Europa, particularmente en Ucrania por la operación militar de Rusia en ese territorio, satura nuestras pantallas. Desde el mes de febrero, cuando comenzó, todos los días, surgen noticias de uno u otro bando, sobre el estado de esa guerra, la devastación y muerte que está produciendo y, además,  sus consecuencias económicas que, prácticamente, está afectando a toda la humanidad.

La mayoría de esas noticias no son buenas, pues casi que ninguna habla sobre su posible fin. Todo lo contrario, como cuando se trata de los graves daños que produce a la población civil o a la infraestructura de muchas ciudades bombardeadas que, poco a poco, empiezan a representar la imagen de un mundo humano en autodestrucción. Algo que, para ya adentrado el siglo XXI, resulta extraño para Europa, nuestro ideal de desarrollo y cultura, pues esas imágenes eran más comunes en noticias sobre Afganistán, Siria o el este de África, por solo mencionar algunos otros sitios en conflicto que noticieramente, para muchos medios, han perdido relevancia.

Entre las tantas noticias que recibimos hay algunas que deberían hacernos meditar mucho sobre el rumbo que lleva nuestra civilización humana.  Cuando vemos las cosas en perspectiva, nos damos cuenta de que vamos exactamente en sentido contrario del camino que deberíamos llevar. Al respecto, vale la pena considerar algunos temas relevantes.

Guerra: es claro que la guerra deja enormes beneficios económicos a los fabricantes de armas y todo lo que está relacionado con las actividades bélicas, incluyendo a muchos medios de comunicación.

Pero no solo en ese ámbito genera beneficios a algunos privilegiados directos, sino también a otros indirectos, como los que se benefician del desorden de los mercados económicos y con los aumentos de precios de todos los bienes y servicios. Así, mientras algunos se enriquecen cada vez más, la gran mayoría de la población mundial se empobrece.

Pero esas no son las únicas cosas malas y terroríficas que dejan las guerras. Lo más grave es el devastador mensaje sicológico que trasmite, en particular a las generaciones más jóvenes. Nos referimos a los niños y a los jóvenes, aunque, la verdad, nos afecta a todos los que tenemos la esperanza de que la humanidad puede progresar y salir adelante a pesar de tanto obstáculo.

Escuchar en las noticias que países avanzados, llenos de gente  preparada, inteligente y capaz, con muchos galardonados con premios Nobel y otros premios similares, están promoviendo la guerra resulta altamente decepcionante. Enterarnos que un país como Alemania que ha hecho grandes esfuerzos en la lucha contra el Cambio Climático, a va a abrir nuevamente las centrales termoeléctricas que queman carbón mineral y que invertirá el 2 % del PIB (cerca de 110 mil millones de dólares anuales) en desarrollar su ejército, resulta algo difícil de creer y profundamente desesperanzador.

Clima: al contrario de las noticias sobre la guerra o las enfermedades que agobian a la humanidad, las noticias sobre el Cambio Climático apenas y se mencionan de forma tangencial en los noticieros. No obstante, el Calentamiento Global sigue avanzando.

La cantidad de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera está muy cerca de 420 ppm (el último dato de que disponemos es de mayo del 2021 que era de 416,45 ppm, según esta página).

Durante el transcurso del año se han dado efectos climáticos extremos en todo el mundo, particularmente con fuertes olas de calor en el hemisferio norte. Por su parte, en la zona tropical tenemos un año afectado por el fenómeno de La Niña y con unas condiciones particularmente lluviosas.

El Cambio Climático se sigue manifestando de una forma cada vez más acentuada. La temperatura de la atmósfera del planeta ya alcanza los 1,2 grados centígrados respecto a la temperatura de la época preindustrial (aproximadamente el año 1.800). Cada vez avanzamos más rápido al umbral de los 1.5° que estableció el Acuerdo de París en el 2015 y que se planificó, erróneamente, como un límite para el año 2050.

Como hemos explicado previamente el Cambio Climático es el límite planetario más conspicuo, pero solamente es uno de los nueve o diez límites que se encuentran en condición de deterioro.

Para donde quiera que miremos encontramos problemas ambientales de orden planetario: océanos  y mares sobreexplotados que ahora solo tienen la mitad de la vida de hace unas décadas, además de contaminados con sustancias químicas y microplásticos; bosques tropicales desapareciendo cada vez más rápido o degradados muy cerca de su límite de no retorno, pérdida acelerada de la vida y la biodiversidad del planeta (extinción masiva de especies), suelos degradados con cada vez menos capacidad agrícola y  cuerpos de agua dulce cada vez más pequeños y contaminados, entre otros serios problemas que agobian el equilibrio de la Ecosfera Terrestre.

Rumbo: los efectos del Clima planetario no hacen pausa por la Guerra que hacemos los seres humanos. Los esfuerzos de la humanidad deberían y tienen que estar dirigidos a ralentizar y mitigar los efectos del Cambio Climático y a recuperar la biodiversidad y disminuir la contaminación en todo el planeta. Ese debería ser el verdadero y sólido mensaje que debemos trasmitir a nuestros jóvenes y no el de una guerra sin sentido.

Hemos planteado que existen soluciones efectivas por encima de solo tratar de disminuir emisiones contaminantes. Es vital recuperar bosques tropicales y ecosistemas, así como arrecifes coralinos, entre otra serie de acciones estratégicas que se han venido proponiendo durante los últimos años.

Con un poco menos de la mitad de los gastos militares anuales del mundo se podría empezar a ralentizar los efectos del Cambio Climático y a recuperar la biodiversidad y el equilibrio de la Ecosfera terrestre. Y dado que esos gastos se tendrían que hacer, principalmente, en países tropicales del mundo, también se estaría contribuyendo a resolver de forma notable, los problemas de pobreza, educación y salud en esos países, así como las bases estructurales de la cada vez más creciente migración humana hacia los países ricos.

Como podemos ver, vamos por la senda equivocada, muy equivocada. Trasmitimos así un mensaje nefasto a nuestros niños y jóvenes. Es como si nos hubiéramos dado por vencidos ante nuestras propias inequidades.

Más, sin embargo, nuestra tarea debe ser la de mantener nuestra perseverancia y seguir insistiendo en la importancia de cambiar ese equivocado rumbo que llevamos. Nuestra peor actitud es la de mantenernos al margen de una realidad que nos involucra a todos.

Debemos seguir insistiendo que la verdadera guerra que debemos enfrentar es la de lucha contra el desequilibrio de la Ecosfera terrestre que nosotros mismos, los humanos, hemos generado. Tenemos la inexorable obligación de trasmitir un mensaje positivo a las nuevas generaciones (niños y jóvenes) de que si hay solución y que hay muchas cosas positivas que hacer. En esta tarea los medios de comunicación de todo tipo tienen una misión muy importante.

Gravísima destrucción de bosques húmedos tropicales en Costa Rica

Gravísima destrucción de bosques húmedos tropicales en Costa Rica

Quisiéramos que para conmemorar el Dia Mundial del Ambiente este 6 de junio del 2022 pudiéramos contar buenas noticias sobre la vida de la Ecosfera terrestre. En particular, desde un país como Costa Rica que ostenta una imagen internacional “prestigiosa” sobre la protección del ambiente. Pero la verdad es que no la tenemos, todo lo contrario, es una noticia que nos expone como país y nos genera mucha desilusión respecto a autoridades como el MINAE, el SINAC, los municipios y la misma SETENA.

Bosque Tropical húmedo

Bosque Tropical húmedo

El bosque tropical es el bioma terrestre de mayor riqueza de vida en el planeta Tierra. Presenta una gran abundancia de plantas, animales y hongos, tanto en cantidad, como en diversidad. En este complejo y rico ecosistema cada animal y planta de la selva vive en una mutua interdependencia como parte de una cadena alimenticia, la cual es parte, a su vez, de una muy bien establecida red de relaciones ecológicas entre ellos desarrollada a lo largo de millones de años de evolución.

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Balance ambiental de la administración Alvarado

No es sencillo establecer un balance equilibrado para una administración de gobierno que se enfrentó a la tarea de imponer un paquete de impuestos a la sociedad y, además, tuvo que enfrentar la Pandemia mundial por el SARS-COV 2. Afirmamos esto, en primer lugar, porque muchos opinarán que no es justo que se diga que el balance ambiental es negativo dadas esas circunstancias.

Sin embargo, no podemos dejar de lado que ninguna de las instituciones vinculadas a la gestión ambiental del Estado cerró, ni perdió funcionarios, ni tampoco los salarios de los funcionarios públicos dejaron de pagarse. De allí que, a pesar de esos escollos es necesario hacer un análisis lo más objetivo posible, en el sentido del ambiente.

Por sus frutos los conoceréis y no por sus intenciones y, agregaríamos, además, tampoco por los premios internacionales recibidos ni por la cantidad de puestos, también internacionales, a los que se van algunos altos funcionarios de esta administración. La gestión ambiental de un Estado como Costa Rica no puede ser medida de esa manera.

Son muchos los temas que pudiéramos tratar a la hora de hacer un balance. Más, para no extendernos mucho, consideraremos los más relevantes sin que su orden implique ninguna categorización.

Ordenamiento y Planificación territorial: es claro que en este proceso se dio un fuerte retroceso. El MINAE cedió la rectoría al MIVAH y de allí se derivó la propuesta para sustituir el reglamento para la introducción de la variable ambiental en los planes reguladores. Se sustituye un instrumento más objetivo en materia de protección ambiental, por otro que está hecho para favorecer un “desarrollo” urbano que cumple reglas de mercado inmobiliario y no de protección del ambiente. En esto, la administración Alvarado será recordada por un gran daño producido al país: retrocedemos hacia una planificación urbana realizada al gusto del cliente.

Planificación estratégica: al igual que en otras administraciones anteriores no se dio ningún avance. Esto, a pesar de que se tuvo la posibilidad de avanzar con el desarrollo de un reglamento sobre evaluación ambiental estratégica de políticas, planes y programas que la Contraloría General de la Repúblico ordenó que se elaborara desde el año 2017. La planificación estratégica, supra y sectorial es vital para el desarrollo sustentable de un país. Y también lo es para lucha contra el cambio climático y otras tareas ambientales y sociales como el alcanzar los objetivos 2030 del desarrollo sostenible de la ONU. Se perdieron cuatro años más y el país y su modelo de desarrollo estratégico sigue a la deriva movido por ocurrencias.

Lucha contra el Cambio Climático: al igual que en casi todo el resto del mundo se considera que esta tarea comprende: viajes que producen muchas emisiones de CO2, hospedajes en hoteles de lujo, reuniones de preparación, discusiones, discursos muy llamativos en un inglés muy ensayado, muchas e intensas negociaciones que no llegan a nada y muchas, muchas fotos y videos. Ah, y, además, hacer publicidad y, se si puede, recibir premios por cosas que han hecho otros en el pasado y cuya intención no era la lucha contra el cambio climático. Y, la cereza en el pastel es que el jerarca del MINAE sea premiado con un alto puesto en una organización internacional. Algunos dirán “misión cumplida”, “que gran esfuerzo”.

La verdad, ningún avance real: las emisiones crecen, la temperatura de la atmósfera aumenta, el deterioro planetario se incrementa y la vos de Costa Rica sigue metida en la burocracia de las COP que no representan un efectivo camino en la lucha contra el Cambio Climático.

El consumo de hidrocarburos de nuestro país se incrementa y como ya hemos notado, nuestros bosques y nuestra biodiversidad están siendo masacrados ante la inoperancia de las autoridades ambientales. El Tren Rápido de Pasajeros quedó pendiente para no sabemos cuándo ni cómo. Definitivamente, no se hizo nada, por el contrario, se retrocedió más.
Control ambiental eficiente: este tema es un absoluto desastre. Mientras las autoridades del SINAC dicen que están haciendo un gran esfuerzo por estar confiscando orquídeas de los carros que vienen del campo, cientos o miles de hectáreas de bosques han sido arrasadas para dar paso a zonas de cultivos intensivos o se han quemado, incluso en áreas silvestres protegidas debido a la legislación alcahuete que permite las quemas controladas que de control no tienen nada.

En las zonas urbanas la falta de control ambiental eficiente y efectivo hace que casi todas las actividades productivas (industria, comercio y servicios) no dispongan de buenos de sistemas de gestión ambiental e incumplen la legislación ambiental generando contaminación de aguas, suelos y del aire. Las ciudades son ruidosas, desordenadas y sucias.
Y si de expedientes ambientales en el Tribunal Ambiental Administrativo hablamos, el asunto es mucho más decepcionante.

Miles de expedientes trabados con años de espera a una justicia ambiental que, cuando se aplica, resulta insuficiente o hasta injusta debido a la contradictoria y hasta ilógica normativa que se aplica. En resumen, el control ambiental está muy mal.
Gestión de los recursos hídricos: “fatal” es la mejor palabra que describe lo que se ha hecho en estos últimos cuatro años. Por desidia o inoperancia del ejecutivo se dejó vencer el plazo para pasar una Ley de Aguas moderna y realmente efectiva. No, un obsoleto texto que se tenía de propuesta. La maraña de normativa que regula las aguas es un caos. No son reglamentos, se trata de ocurrencias, lineamientos y caprichosas órdenes emitidas en medio de un conflicto entre instituciones que, lejos de coordinar, compiten por ver cuál obstaculiza más que la otra. Sin contar que, con ello, se hace daño a una gran cantidad de gente y de proyectos, sin que por ello, se esté haciendo algo útil por el ambiente.

En tema de fuentes de agua para desarrollo urbano el asunto va de mal a peor, casi llegando a desastre. El AyA se ha burocratizado tanto que ahora disponer de agua para un proyecto es casi como si se obtuviera un premio nacional como el Magón o algo así. Los proyectos estratégicos para nuevas fuentes de agua, literalmente, se han ahogado en bur(r)ocracia y se han atrasado desesperadamente. La paradoja: se niega la disponibilidad de agua a un proyecto de inversión de decenas o cientos de millones de dólares, a pesar de que el terreno tiene en el subsuelo un acuífero de alta calidad que lo puede abastecer con el agua suficiente con solo hacer un pozo y sin que tuviera que cumplir una tramitomanía jubilativa (para los gestionantes y los funcionarios, por la cantidad de tiempo que se requiere).

Minería: el tema Crucitas quedó sin resolver. Más bien, la minería ilegal y artesanal se incrementó hacia otras áreas del país. La misma tramitología compleja y las leyes mal redactadas siguen sin permitir encontrar una solución técnica y ambiental para los pequeños mineros artesanales, algo que urge resolver de forma integral. Todavía se está al pendiente de una modernización integral del reglamento de minería. Quedan al pendiente proyectos de ley que pretenden volver a activar la minería metálica en el país. Se ha perdido tiempo en lograr hacer una verdadera acción con las comunidades para hacer conciencia sobre la inviabilidad ambiental de la explotación minera metálica en Costa Rica. En resumen, no se avanzó nada.

Matriz energética: en energía estamos atrapados en una red de energía marca ICE que no permite que se den otras iniciativas energéticas porque se corre el riesgo de que se desequilibren las balanzas de esa institución. Funciona como un gigantesco monopolio que se recicla a sí mismo y que no asume consecuencias, como lo fue el cierre tardío del P.H. Diquís a un costo de muchos millones de dólares y grandes daños ambientales en la cuenca del Térraba. Costa Rica tiene un enorme potencial de energías sustentables aparte de la hidroeléctrica, como por ejemplo la Geotermia de baja y media entalpía, algo que se puede abrir al desarrollo privado al menos para autogeneración y otros muchos usos. Pero en esta, como en otras muchas, se impone la posición de que no debe abrirse a la iniciativa privada para que el mercado de energía siga atrapado para el beneficio de algunos pocos y no necesariamente del país.

Mares: aunque se han gastado muchos recursos en publicitar que se ha trabajado duro en incrementar a un 30 % de áreas marinas protegidas, en la realidad no se ha realizado una tarea verdaderamente efectiva. Si en las mismas áreas protegidas marinas se da pesca ilegal y hasta aleteo del tiburón, por falta de control y recursos de las autoridades, es fácil concluir qué estará pasando en el resto de los mares patrimoniales que no están protegidos. Un simple festín de sobreexplotación pesquera (principalmente el atún aleta amarilla y el tiburón, entre otras especies) por parte de flotas extranjeras. La vida silvestre marina también es vida que requiere ser protegida y no abandonada a la suerte de instituciones como INCOPESCA que simplemente la ven como si fueran billetes de dólar de baja denominación flotando en el mar. El MINAE tiene que asumir una verdadera y efectiva tarea en proteger la biodiversidad marina y administrar esos recursos con un verdadero criterio de sustentabilidad. En resumen, muy poco avance a pesar de premios, distinciones y mucho autolaurel por una tarea muy mal hecha.

SETENA y evaluación de impacto ambiental (EIA): la administración Solís dejó firmado para publicar un reglamento integral de EIA auspiciado por la Cámara de Construcción y los inmobiliarios. La administración Alvarado, no lo publicó y se puso a hacer un diagnóstico que duró años y, no dudamos, costó muchos recursos. Al final, se elaboró una propuesta de nuevo reglamento, mucho más regresivo y desprotector del ambiente que el anterior. Su publicación tiene un gran significado pues demuestra con hechos concretos la falta de responsabilidad y verdadera conciencia ambiental de la administración de gobierno que se va. En la práctica la EIA queda solo de nombre y la protección ambiental preventiva queda atrás. Algo sumamente grave si se toma en cuenta que la verdadera tarea es buscar la sustentabilidad ambiental del desarrollo y no convertir la viabilidad ambiental en un simple trámite sin valor.

Areas silvestres protegidas: la administración de estas áreas, incluyendo los parques nacionales está en vías de un fracaso rotundo. Hay muy pocos guardaparques si se compara con la enorme burocracia que tiene el SINAC. La minería ilegal, la cacería, la extracción de especies, los incendios forestales, el narcotráfico y hasta la deforestación están deteriorando muy rápidamente uno de los mayores tesoros que tiene el país. Las comunidades cercanas están desconectadas de estas áreas porque las ven como si fueran “territorio enemigo”. Conforme pasa el tiempo el deterioro se incrementa y en esta administración se aceleró rápidamente. Por eso, hasta vergüenza da que al país se le premie, pues la verdad es que eso, lejos de ayudar empeora la situación ya que se invisibiliza la realidad. Se requiere un cambio radical de estrategia para proteger las áreas silvestres protegidas. Una estrategia que debe involucrar a las comunidades y los gobiernos locales y no a oficinas desde San José que no hacen casi nada. Y ni qué decir de los humedales que están abandonados a su suerte.

Tramitomanía ambiental: el sector ambiental, como otros sectores, se ha ido llenando de una compleja, densa y cada vez más grande maraña de trámites. Y no se trata solo de decretos ejecutivos, sino también de resoluciones, lineamientos, directrices, memorándums y otros instrumentos que, cuando se observan en conjunto, dejan ver una muy confusa serie de requisitos y trámites que no tienen sentido práctico alguno, salvo, eso sí, el de justificar el larguísimo tiempo que tardan los funcionarios en realizar una gestión administrativa. En este tema, durante la administración Alvarado, a pesar de que se diga que se trabajó en “desregular” la tramitomanía ambiental, más bien se incrementó notablemente. Algo que resulta muy grave en la medida de que debilita de forma muy profunda los objetivos de la verdadera gestión ambiental eficiente. Así, aunque se diga que se ha trabajado mucho en materia de administración ambiental, en la realidad se ha gastado tiempo y recursos y lejos de resolver problemas, se han empeorado. Quedamos al pendiente de que se investigue en que se gastaron los recursos de “Costa Rica fluye” y que resultados reales dejó.

Sistema digital: la moda en la Administración Alvarado fue el desarrollo de plataformas digitales y de sistemas de información digitales. Algo que se catalizó con lo de la Pandemia. No conocemos la cantidad de recursos invertidos para desarrollar esos sistemas digitales, pero no dudamos que han sido muchos cientos de millones o quizás miles de millones de colones. Sin embargo, no han resultado en una mejora cuantitativa de la gestión ambiental. Cada plataforma digital funciona como una isla con sus propias reglas. No hay interconexión y los criterios de calidad y de certidumbre de la información ambiental digital no existen. Así, conforme más información se sube, más complejidades les crean a los usuarios. De esta manera, lejos de alcanzarse el objetivo de incrementar y mejorar los servicios, se incrementa la tramitomanía y la ineficiencia de la gestión. En este tema, de verdad que se ha dado una gran pérdida de tiempo y recursos.

Balance final: aunque existen otros temas que se pueden desarrollar, como, por ejemplo, el enorme consumo per cápita de agroquímicos que tiene el país, el que los ríos urbanos sigan igual o más contaminados y el que no se haya dado un verdadero impulso al desarrollo de la agricultura y ganadería regenerativa, algo estratégico para Costa Rica; con lo que hemos visto, podemos llegar a la triste conclusión de que la gestión ambiental realizada fue sumamente ineficiente. Algo que es muy grave por el “estado de salud” en que se encuentra nuestro planeta y por el hecho de que nuestro país tiene una gran responsabilidad internacional por su reputación en el tema ambiental y, también, por el hecho de que su principal fuente de ingresos (el turismo) se desarrolla como consecuencia de esa “fama ambiental” que tiene Costa Rica.

Aclaramos que con este balance no está dirigido a las personas, sino a los cargos que asumieron y con ello, la responsabilidad que eso implica. No es de recibo, como hemos dicho, que después se argumente que “no se sabía que el asunto era tan complejo” o que “no se tenía el conocimiento suficiente”. No se vale. La responsabilidad del cargo lleva implícito el que se tenga claro cuál es el problema para resolver y como atenderlo. Para ello, es vital que el jerarca esté abierto a escuchar opiniones de todos las partes y buscar soluciones equilibradas.

En la coyuntura actual en que se encuentra nuestro mundo, perder cuatro años y grandes recursos sin que se diera un avance real en la protección del ambiente y, más grave aún, se diera un retroceso, no es perdonable. Sabemos bien que no ha sido la única administración que ha hecho esto, pero conforme más pasa el tiempo, más pesados y graves son los yerros. La administración Alvarado nos deja una deuda muy grande por su enorme falta de visión y claridad en la forma en que tenía que atender al país en materia ambiental. Esperamos que eso no se repita nunca más.