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“Interestelar” y la cruda realidad

Hace algunos pocos años se proyectó una película denominada “Interestelar”, puede que algunos o muchos la hayan visto. Es una película futurista y transmite un importante mensaje a la humanidad, sobre el valor de nuestro planeta Tierra y, particularmente, del equilibrio ambiental del mismo, como una forma de sustentar la vida de todo tipo.

En la película se parte del hecho de que en algún momento del siglo XXI la humanidad, por diversas causas, incluyendo las guerras, había terminado de afectar muy seriamente el clima del planeta, haciendo que este estuviera “enfermo” y que, en condición de desequilibrio, ya no tuviera capacidad para sostener la vida, incluyendo la de los seres humanos.

 

Como buena película de Hollywood, en ese caso, se encuentra una salida casi “milagrosa”. Seres extraterrestres del futuro colocan un “agujero negro” que sirve de puerta hacia otra galaxia, donde se puedan encontrar algunos planetas que puedan tener algunas condiciones para ser habitados por humanos, y así, poder continuar con la especie. 

 

Aparte de que permiten encontrar una solución para que los seres humanos puedan abandonar la Tierra para irse a vivir en instalaciones espaciales habitables.

 

En la vida real la posibilidad de la “ayuda extraterrestre” para resolver los problemas que nosotros mismos le hemos creado al planeta es absolutamente nula para no decir fantasiosa. La explicación para ello es sencilla: nuestro planeta, particularmente la que llamaremos la Ecosfera, que junta a la Atmósfera, la Hidrósfera (incluyendo los océanos) y la Biosfera, ha sido afectada, en tiempos geológicos, de forma cíclica. Se ha pasado por muchas crisis, algunas muy graves, con grandes extinciones masivas de especies y, sin embargo, a pesar de todo, la vida en general, con nuevas especies, ha sobrevivido.

 

El problema es que esa sobrevivencia o recuperación se da en “tiempos geológicos” que se mide en miles o decenas de miles de años, en el mejor de los casos o en millones de años, cuando la crisis ha sido muy grave. Ninguna de ellas se ha resuelto, por lo que se sabe, con la “ayuda extraterrestre”, y la crisis que se aproxima tampoco va a ser la excepción.

 

La cosa en común que tenemos con el tema de fondo de la película citada es que, efectivamente, en los tiempos actuales del siglo XXI nos encontramos ingresando en una fase de crisis de la Ecosfera. Crisis que ha sido catalizada por la misma humanidad, no solo en lo referente al incremento muy significativo relacionado con el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (como CO2 que ya alcanza las 400 ppm en la atmósfera), sino por otros factores igual de graves, como la afectación de los biomas continentales y marinos, al punto de llevar a algunos hasta una condición de “límite crítico”.

 

En pocas palabras, como hemos señalado en un reciente artículo “La Tierra se nos agota” (ver: www.allan-astorga.com) y seguimos sin tener conciencia de ello, dado que, por un lado, la prensa nos informa y reinforma sobre lo que llamaríamos la “problemática humana” que ocupa muy diversos temas, desde sucesos hasta futbol, pasando por guerras, farándula y otras muchas cosas que llenan nuestra vida, sin que nos logremos ubicar en la real perspectiva en que nos encontramos.

 

A lo largo de lo que sigue del siglo XXI, los problemas ambientales de todo tipo se van a seguir incrementando y tarde o temprano van a llegar a afectar la calidad de vida de todos. De allí la enorme importancia de tomar medidas desde ahora.

 

Hemos sido insistentes en señalar este punto, dado que todavía es posible tomar acciones para mitigar los efectos de esta crisis de la ecosfera que se nos aproxima o que ya se ha iniciado. El grado de intensidad con que esa crisis ecosférica afectará cada país o territorio en el mundo va a ser diferente e inversamente proporcional al grado de preparación que tenga cada sociedad para enfrentar las diversas manifestaciones que se irán presentando.

 

Como hemos recalcado mucho, no es suficiente que nos comprometamos “voluntariamente” a reducir las emisiones a lo largo del siglo, para que la temperatura de la atmósfera no suba más de 2º Celsius. Se hace necesario atacar el problema de manera integral y en varios frentes.

 

Aunque es un problema global, y lo ideal sería que las soluciones también lo fueran, en la práctica, cada país debe realizar los mayores esfuerzos por trabajar en el tema para estar lo más preparado posible. 

 

Esto, junto con la tarea de trabajar también en la mejoría de las condiciones de calidad de vida de su población y de su crecimiento económico. Por eso insistimos que se trata de nuestro principal reto, un reto que debe convertirse en el norte objetivo de nuestro modelo de desarrollo.

 

Modelo de desarrollo que, definitivamente, no puede estar basado solamente en “crecimiento económico” y “disminución de la pobreza”. Eso no es suficiente, aparte de que son los mismos argumentos que cada cuatro años, desde hace cerca de cuatro décadas, se levantan como principal consigna durante la época electoral.

 

Sobre esa “bandera de lucha” cada administración de gobierno, unas más que otras, lo que ha procedido a recetarnos es un sacrificio ambiental, aumentado el deterioro de nuestra Ecosfera y, lo peor de todo, sin cumplir los objetivos planteados. ¿Cómo es posible que la degradación de la calidad de vida de quienes vivimos en la GAM no sea objeto de discusión en una campaña electoral? 

 

Urgente. Cada año, desde hace más de 20, nos lo recuerdan los informes del Estado de la Nación y de la Región (centroamericana). Tampoco la situación se resuelve promoviendo una nueva Constitución. El reto que se enfrenta es un tema más serio que eso, y de allí que las soluciones se deben implementar en el menor plazo posible. Y siempre con visión de país y no de sectores particulares interesados. En el caso de Costa Rica, como hemos señalado, algunas de las soluciones prácticas y urgentes son las siguientes:

 

a.     Control ambiental eficiente y efectivo, de todas las actividades productivas, a fin de cumplir el Principio de Sustentabilidad Ambiental y de disminuir o eliminar la contaminación que todavía se produce en grandes cantidades.

b.     Ordenamiento y Planificación Territorial, a fin de gestionar temas clave como la protección y uso sustentable de los recursos hídricos, de las áreas silvestres protegidas, de las tierras para producción agrícola, del desarrollo costero y del desarrollo urbano ambiental y socialmente sustentable; así como la correcta gestión del riesgo y de la protección de la biodiversidad.

c.      Planificación Estratégica del desarrollo del país, con la dimensión ambiental integrada, según criterios de Evaluación Ambiental Estratégica. Algo que resulta urgente en temas de: energía, infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria, así como en desarrollo turístico y de educación integral.

d.     Fortalecimiento del proceso de Evaluación de Impacto Ambiental y de la SETENA misma, para que, de forma efectiva, tutelen de forma eficiente el artículo 50 constitucional, bajo la aplicación del Principio de Sustentabilidad Ambiental, y

e.      Eficiente gestión de los recursos marinos de nuestro país, en su Zona Económica Exclusiva, cuya área es 10 veces mayor que el territorio continental y que se localiza en una de las zonas tropicales más biodiversas y ricas del mundo.

 

Con estos ejes estratégicos el país debe alinear su Modelo de Desarrollo, y de esta forma, garantizar la sustentabilidad ambiental de su crecimiento, cumpliendo los dos objetivos siempre planteados, pero poco cumplidos: crecimiento económico y combate de a la pobreza y el desempleo.

 

Ante la propuesta de un “Acuerdo Nacional” multipartidario para el “progreso del país” y al cual, por una razón que no entendemos, quedó fuera el tema ambiental, creemos que integrar lo aquí señalado resulta fundamental. Ello en aras de poder establecer un norte correcto para nuestro país que, como hemos dicho, tiene la oportunidad de avanzar y servir de ejemplo al mundo, en lo referente a cómo se debe afrontar el gran reto ecosférico del siglo XXI.

 

Ya es tiempo que el tema ambiental sea tema de campaña en Costa Rica. Ya es hora que dejemos de creer en las mismas frases vacías, y que tienen a nuestro país en la crítica situación que enfrenta desde la perspectiva ambiental.